{"id":42283,"date":"2026-10-18T09:46:21","date_gmt":"2026-10-18T07:46:21","guid":{"rendered":"https:\/\/theisraelbible.com\/las-bendiciones-del-rocio-y-la-lluvia\/"},"modified":"2026-10-18T09:46:55","modified_gmt":"2026-10-18T07:46:55","slug":"las-bendiciones-del-rocio-y-la-lluvia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/las-bendiciones-del-rocio-y-la-lluvia\/","title":{"rendered":"Las bendiciones del roc\u00edo y la lluvia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando era peque\u00f1a, el autob\u00fas del cole llegaba a las 6:45 de la ma\u00f1ana, una hora de locos. Pero hab\u00eda algo en estar fuera tan temprano que me encantaba. Disfrutaba de los sonidos, las vistas y las sensaciones de un mundo que acababa de despertarse. Una de mis partes favoritas de la ma\u00f1ana era cruzar el jard\u00edn de casa de camino al autob\u00fas. El c\u00e9sped estaba cubierto de roc\u00edo y, al caminar por \u00e9l, las briznas frescas y h\u00famedas me rozaban los tobillos. Sol\u00eda imaginar que era como una peque\u00f1a llamada de atenci\u00f3n para mis pies.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me sub\u00eda al autob\u00fas del colegio con los zapatos un poco h\u00famedos, los tobillos mojados y una sonrisa en la cara. Es uno de esos recuerdos que te hacen sentir tan claramente que eres un ni\u00f1o. \u00bfQui\u00e9n m\u00e1s tiene tiempo, o quiz\u00e1 la presencia de \u00e1nimo, para disfrutar de algo tan sencillo como la sensaci\u00f3n del roc\u00edo en los tobillos? A medida que me he ido haciendo mayor, creo que parte de esa maravilla infantil se ha ido desvaneciendo inevitablemente. Y ahora que vivo en Israel, donde ni siquiera tenemos jard\u00edn delante de casa, mis propios hijos no est\u00e1n viviendo ese ritual matutino tan especial.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero todav\u00eda lo recuerdo perfectamente. El frescor de la hierba, la tranquilidad de la madrugada y el placer absoluto que me produc\u00eda algo tan cotidiano.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pasado s\u00e1bado por la noche, el 7 de Jeshv\u00e1n (un mes del calendario hebreo), los jud\u00edos de Israel empezamos a incluir una petici\u00f3n especial de esta \u00e9poca en nuestras oraciones diarias. Tres veces al d\u00eda, durante la Amid\u00e1, una de las oraciones fundamentales del juda\u00edsmo, ahora decimos <em>\u00abV&#8217;ten Tal U&#8217;Matar Livrach\u00e1\u00bb<\/em>, que significa \u00abDanos roc\u00edo y lluvia como bendici\u00f3n\u00bb. Esta incorporaci\u00f3n marca el inicio de nuestras oraciones anuales pidiendo lluvia, ahora que Israel entra en su temporada de lluvias.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Israel, donde la agricultura y nuestros recursos h\u00eddricos naturales dependen en gran medida de las lluvias estacionales, estas oraciones cobran especial importancia. Tras un verano largo y seco, estamos listos para que llueva. Curiosamente, no empezamos a pedir lluvia justo despu\u00e9s de Sucot, aunque la temporada de lluvias se acerque. Los sabios explican que esperamos hasta el siete de Jeshv\u00e1n por respeto a los peregrinos que hab\u00edan viajado a Jerusal\u00e9n para la festividad. Muchos ten\u00edan un largo camino de vuelta a casa, y quer\u00edamos dar tiempo incluso a los \u00faltimos viajeros para que regresaran antes de rezar por la lluvia, que les habr\u00eda dificultado a\u00fan m\u00e1s el viaje.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hay algo en lo que nunca me hab\u00eda parado a pensar.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 rezamos tanto por el roc\u00edo como por la lluvia? Al fin y al cabo, los dos son agua. Y si le pedimos a Hashem lluvia para regar nuestra tierra, \u00bfpor qu\u00e9 mencionar espec\u00edficamente el roc\u00edo? El Talmud nos ense\u00f1a algo fascinante sobre el roc\u00edo. A diferencia de la lluvia, el roc\u00edo nunca se nos niega. Es una presencia constante en el mundo, una bendici\u00f3n tan fiable que casi ni nos damos cuenta de ella. La lluvia, en cambio, es algo que esperamos. Algo por lo que miramos al cielo y le pedimos activamente a Hashem que nos la env\u00ede. Su llegada puede ser espectacular, poderosa y transformadora. La lluvia puede convertir un paisaje seco en uno rebosante de vida.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y creo que hay algo muy profundo en el hecho de que pidamos ambas cosas en la misma frase.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final del Deuteronomio, cuando Mois\u00e9s prepara a los israelitas para entrar en la Tierra de Israel, usa estas mismas im\u00e1genes para describir sus ense\u00f1anzas:<\/p>\n<div class=\"wp-block-chapter-verse-content\"><a href=\"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/bible\/deuteronomy-32\/#verse_2\"><blockquote><p class=\"short_hebrew\">\u05d9\u05b7\u05e2\u05b2\u05e8\u05b9\u05e3 \u05db\u05bc\u05b7\u05de\u05bc\u05b8\u05d8\u05b8\u05e8 \u05dc\u05b4\u05e7\u05b0\u05d7\u05b4\u05d9 \u05ea\u05bc\u05b4\u05d6\u05bc\u05b7\u05dc \u05db\u05bc\u05b7\u05d8\u05bc\u05b7\u05dc \u05d0\u05b4\u05de\u05b0\u05e8\u05b8\u05ea\u05b4\u05d9 \u05db\u05bc\u05b4\u05e9\u05c2\u05b0\u05e2\u05b4\u05d9\u05e8\u05b4\u05dd \u05e2\u05b2\u05dc\u05b5\u05d9\u05be\u05d3\u05b6\u05e9\u05c1\u05b6\u05d0 \u05d5\u05b0\u05db\u05b4\u05e8\u05b0\u05d1\u05b4\u05d9\u05d1\u05b4\u05d9\u05dd \u05e2\u05b2\u05dc\u05b5\u05d9\u05be\u05e2\u05b5\u05e9\u05c2\u05b6\u05d1\u05c3<\/p><p class=\"short_transliteration\">ya-a-ROF ka-ma-TAR likh-KHI, ti-ZAL ka-TAL im-RA-TEE, kis-ee-RIM a-LEI-de-SHE, v&#8217;-khir-vee-VIM a-LEI-e-SEV<\/p><p class=\"short_translation\">Que mi discurso caiga como la lluvia, Mi palabra destile como el roc\u00edo, Como lluvias sobre el crecimiento joven, Como gotas sobre la hierba.<\/p><figcaption><cite>Deuteronomio 32:2<\/cite><\/figcaption><\/blockquote><\/a><\/div>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Incluso las palabras de la Tor\u00e1 se comparan tanto con la lluvia como con el roc\u00edo. Hay una sabidur\u00eda que nos nutre con suavidad y constancia, y otra que llega con una fuerza lo suficientemente poderosa como para transformarnos. Ambas son necesarias para crecer. Pero hay otro aspecto de esta oraci\u00f3n que me parece especialmente fascinante.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabemos c\u00f3mo funciona la lluvia. Entendemos la evaporaci\u00f3n y la condensaci\u00f3n. Podemos estudiar los patrones meteorol\u00f3gicos, seguir el avance de las tormentas y predecir las precipitaciones con una precisi\u00f3n incre\u00edble. Entendemos la ciencia que hay detr\u00e1s de esas diminutas gotitas de roc\u00edo que sol\u00edan acumularse en el c\u00e9sped de mi infancia.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, sin embargo, cada a\u00f1o, el siete de Jeshv\u00e1n, empezamos a pedirle a Dios que nos mande lluvia.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miles de a\u00f1os de descubrimientos cient\u00edficos no han cambiado las palabras de nuestra tefil\u00e1.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay algo en eso que me parece profundamente significativo. El juda\u00edsmo no nos pide que elijamos entre comprender el mundo natural y reconocer la presencia de Dios en \u00e9l. El hecho de que entendamos c\u00f3mo ocurre algo no significa que podamos garantizar que vaya a ocurrir. Podemos entender cada paso del proceso y, aun as\u00ed, no tener ning\u00fan control sobre si realmente llover\u00e1 o no.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y quiz\u00e1 ah\u00ed es donde se unen el roc\u00edo y la lluvia.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El roc\u00edo representa la extraordinaria coherencia del mundo natural, los innumerables procesos que se desarrollan cada d\u00eda sin que intervengamos. La lluvia nos recuerda lo mucho que seguimos dependiendo de fuerzas que escapan a nuestro control. Podemos entender perfectamente c\u00f3mo se forman las nubes y, aun as\u00ed, ser incapaces de hacer que suelten ni una sola gota de lluvia donde y cuando la necesitamos. A pesar de todo lo que sabemos, todav\u00eda hay muchas cosas que no podemos controlar.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y as\u00ed, cada a\u00f1o, volvemos a las mismas palabras: <em>\u00abV&#8217;ten Tal U&#8217;Matar Livrachah\u00bb.<\/em><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pedimos el roc\u00edo que llega tan predeciblemente y la lluvia de la que dependemos tanto, pero que no podemos asegurar. Ambas son bendiciones de Dios: una tan constante que casi ni nos damos cuenta, y la otra tan incierta que rezamos con todas nuestras fuerzas para que llegue. Y quiz\u00e1 por eso <em>\u00abV&#8217;ten Tal U&#8217;Matar Livrachah\u00bb<\/em> tiene tanto sentido. Reconocemos que, tanto si una bendici\u00f3n llega de forma discreta y constante como si lo hace de una manera que lo cambia todo, ambas son bendiciones que vienen de arriba.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando era peque\u00f1a, el autob\u00fas del cole llegaba a las 6:45 de la ma\u00f1ana, una hora de locos. Pero hab\u00eda algo en estar fuera tan temprano que me encantaba. Disfrutaba de los sonidos, las vistas y las sensaciones de un mundo que acababa de despertarse. 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