{"id":41869,"date":"2026-09-16T09:47:14","date_gmt":"2026-09-16T07:47:14","guid":{"rendered":"https:\/\/theisraelbible.com\/sembrar-en-tierra-seca\/"},"modified":"2026-09-16T09:47:44","modified_gmt":"2026-09-16T07:47:44","slug":"sembrar-en-tierra-seca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/sembrar-en-tierra-seca\/","title":{"rendered":"Sembrar en tierra seca"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces los israel\u00edes se burlan de los estadounidenses por ser demasiado educados. Decimos \u00abpor favor\u00bb y \u00abgracias\u00bb constantemente. Suavizamos las peticiones. Damos rodeos para decir lo que realmente queremos decir porque no queremos ofender a nadie. Como es bien sabido, los israel\u00edes no siempre son tan delicados.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, sin embargo, hay otra faceta de la forma de hablar de la gente aqu\u00ed que me ha acabado encantando. Las conversaciones en Israel pueden estar extraordinariamente llenas de buenos deseos. Mientras escribo esto sentado en una cafeter\u00eda, puedo o\u00edr fragmentos de llamadas de tel\u00e9fono a mi alrededor. Hombres que parecen estar hablando de reparaciones de fontaner\u00eda, entregas o negocios se desean mutuamente salud, un buen a\u00f1o y solo cosas buenas. Alguien puede pasarse cinco minutos discutiendo por un precio y luego terminar diciendo: \u00abQue solo te lleguen buenas noticias. Vale, nos vemos a las cuatro para arreglar el retrete\u00bb. Tiene un toque tan florido que todav\u00eda me llama la atenci\u00f3n a m\u00ed, que soy estadounidense.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La profe de mi hijo de cuarto de primaria nos mand\u00f3 un mensaje as\u00ed a los padres despu\u00e9s de conocernos al principio del curso. Nos escribi\u00f3 lo contenta que estaba de conocer por fin a los \u00ab\u00e1rboles\u00bb que est\u00e1n detr\u00e1s de los \u00abfrutos\u00bb de su clase. Nosotros, los padres, \u00e9ramos los \u00e1rboles. Nuestros hijos eran los frutos a los que ella ya hab\u00eda empezado a conocer. Los describi\u00f3 como dulces, bien cuidados y a los que dedicaba mucho cari\u00f1o, y escribi\u00f3 que, con la ayuda de Dios, seguir\u00edamos vi\u00e9ndolos crecer y florecer.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, entre recordatorios sobre el material escolar que faltaba, formularios firmados, declaraciones de salud y la advertencia muy seria de que no mandaras cacahuetes al colegio, cit\u00f3 los Salmos:  <\/p>\n<div class=\"wp-block-chapter-verse-content\"><a href=\"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/bible\/psalms-126\/#verse_5\"><blockquote><p class=\"short_hebrew\">\u05d4\u05b7\u05d6\u05bc\u05b9\u05e8\u05b0\u05e2\u05b4\u05d9\u05dd \u05d1\u05bc\u05b0\u05d3\u05b4\u05de\u05b0\u05e2\u05b8\u05d4 \u05d1\u05bc\u05b0\u05e8\u05b4\u05e0\u05bc\u05b8\u05d4 \u05d9\u05b4\u05e7\u05b0\u05e6\u05b9\u05e8\u05d5\u05bc\u05c3<\/p><p class=\"short_transliteration\">ha-ZO-re-im b&#8217;-dim-AH b&#8217;-ri-NAH yik-TZO-ru<\/p><p class=\"short_translation\">Los que siembran con l\u00e1grimas, cosechar\u00e1n con canciones de alegr\u00eda.<\/p><figcaption><cite>Salmos 126:5<\/cite><\/figcaption><\/blockquote><\/a><\/div>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me s\u00e9 muy bien este vers\u00edculo. Forma parte del Salmo 126, Shir Hama\u2019alot, que cantamos antes del Birkat Hamazon en Shabat y en las fiestas. El Birkat Hamazon es la serie de bendiciones que se recitan tradicionalmente despu\u00e9s de comer una comida que incluya pan. Probablemente lo he cantado cientos, quiz\u00e1 miles, de veces. Adem\u00e1s, siempre lo hab\u00eda entendido de una forma bastante sencilla. Trabajas duro. A veces, criar a los hijos es dif\u00edcil. A veces, ense\u00f1ar es dif\u00edcil. Te esfuerzas, luchas y, al final, llegas a ver los frutos de ese esfuerzo. Es una idea preciosa.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero cuando me fij\u00e9 m\u00e1s detenidamente en los comentarios tradicionales, encontr\u00e9 algo menos sentimental y, para m\u00ed, mucho m\u00e1s interesante. Radak relaciona el vers\u00edculo con la l\u00ednea que lo precede: \u00abDevu\u00e9lvenos la prosperidad, oh Dios, como los arroyos del Negev\u00bb. La imagen es la de un labrador de pie en tierra seca con semillas en las manos. La semilla en s\u00ed misma es valiosa. Podr\u00eda qued\u00e1rsela. Podr\u00eda com\u00e9rsela. En cambio, planta algo precioso en tierra seca sin saber si llover\u00e1.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed est\u00e1 el motivo de las l\u00e1grimas. No es solo porque el campo sea duro. Tampoco porque la lucha sea algo noble. Est\u00e1 renunciando a algo valioso y poni\u00e9ndolo en manos de circunstancias que no puede controlar.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa imagen refleja muy bien lo que significa ser padre o madre. Les dedicamos much\u00edsimo a nuestros hijos: nuestro tiempo, nuestros valores, nuestras expectativas, nuestros errores, nuestras oraciones. Los dejamos en manos de los profesores. Los dejamos que hagan amigos. Intentamos ense\u00f1arles c\u00f3mo comportarse cuando no estamos ah\u00ed para corregirlos. Y, en alg\u00fan momento, nos damos cuenta de que invertir en ellos no es lo mismo que controlarlos. El agricultor puede sembrar con cuidado, pero no puede mandar a la lluvia.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay otra raz\u00f3n por la que esta interpretaci\u00f3n me parece especialmente acertada. El Salmo 126 no trata principalmente sobre la crianza de los hijos ni sobre la educaci\u00f3n. Es un salmo sobre el regreso a Si\u00f3n. Empieza as\u00ed: \u00abCuando Dios restaur\u00f3 la suerte de Si\u00f3n, \u00e9ramos como quienes sue\u00f1an\u00bb. Y luego, solo unos vers\u00edculos m\u00e1s adelante: \u00abDevu\u00e9lvenos la suerte, oh Dios\u00bb. Ya hemos vuelto. Por favor, ll\u00e9vanos de vuelta. Ambas afirmaciones aparecen en el mismo salmo.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso le suena familiar a cualquiera que viva en Israel. Hay momentos en los que soy muy consciente de que mis hijos viven en un entorno que generaciones de jud\u00edos solo pod\u00edan imaginar. Hablan hebreo. Van a colegios jud\u00edos en la Tierra de Israel. Su profe puede citar salmos en el grupo de WhatsApp de la clase y dar por hecho que esas palabras encajan perfectamente all\u00ed. Al mismo tiempo, cualquiera que viva aqu\u00ed sabe que llegar no es lo mismo que haberlo conseguido. Sigue habiendo incertidumbre. Sigue habiendo dolor. Sigue habiendo muchas cosas que escapan a nuestro control.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 por eso ahora interpreto este vers\u00edculo de otra manera. La promesa no es que, si nos esforzamos lo suficiente, todo salga exactamente como esper\u00e1bamos. Al agricultor no se le da ese tipo de certeza. Se le pide que siembre de todos modos, que coja lo que tiene de m\u00e1s valioso y lo conf\u00ede a un futuro que no puede controlar del todo.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo cual, ahora que lo pienso, no es una mala descripci\u00f3n de lo que es ser padre. Ni de vivir en Israel. Ni, al parecer, de cuarto de primaria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A veces los israel\u00edes se burlan de los estadounidenses por ser demasiado educados. Decimos \u00abpor favor\u00bb y \u00abgracias\u00bb constantemente. Suavizamos las peticiones. Damos rodeos para decir lo que realmente queremos decir porque no queremos ofender a nadie. Como es bien sabido, los israel\u00edes no siempre son tan delicados. 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