{"id":41829,"date":"2026-09-11T10:05:59","date_gmt":"2026-09-11T08:05:59","guid":{"rendered":"https:\/\/theisraelbible.com\/dos-sonidos-sobre-manhattan\/"},"modified":"2026-09-11T14:36:38","modified_gmt":"2026-09-11T12:36:38","slug":"dos-sonidos-sobre-manhattan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/dos-sonidos-sobre-manhattan\/","title":{"rendered":"Dos sonidos sobre Manhattan"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que m\u00e1s recuerdo del 11 de septiembre de 2001 es el sonido. No las im\u00e1genes, que vi por la tele como todo el mundo, sino las sirenas. Ambulancias, coches de polic\u00eda, camiones de bomberos\u2026 un ulular que empez\u00f3 esa ma\u00f1ana y no par\u00f3 en d\u00edas. Cada sirena significaba que alguien corr\u00eda hacia la destrucci\u00f3n, o que hab\u00edan encontrado otro cad\u00e1ver, o que una familia esperaba noticias que nunca llegar\u00edan. Era el sonido de la fragilidad humana, el p\u00e1nico y el dolor m\u00e1s puro.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaba cursando un m\u00e1ster en el Stern College, la facultad femenina de la YU, en la calle 34, en Midtown Manhattan. La primera noticia nos la dio una mujer que acababa de llegar en el tren de Long Island. Un avi\u00f3n se hab\u00eda estrellado contra una de las torres. Ella lo hab\u00eda visto. Al principio, ninguno de nosotros sab\u00eda lo que significaba, pero a medida que avanzaba el d\u00eda y iban llegando las noticias, empezamos a hacernos una idea de la magnitud de lo que hab\u00eda pasado.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final, nos fuimos a casa, a Washington Heights. Las calles de Midtown estaban inquietantemente tranquilas. El Empire State Building estaba acordonado por miedo a que pudiera haber otro atentado. En el metro, dos mujeres estaban sentadas all\u00ed, aturdidas. Hab\u00edan estado en el centro, en las ruinas del World Trade Center. No dec\u00edan gran cosa. No hac\u00eda falta.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el calendario jud\u00edo de aquel a\u00f1o, el 11 de septiembre cay\u00f3 en la \u00faltima semana de <em>Elul<\/em>, el mes de preparaci\u00f3n espiritual previo a las Grandes Fiestas. <em>Elul est\u00e1 <\/em>pensado para ser un tiempo de introspecci\u00f3n tranquila, un periodo en el que evaluamos nuestras vidas y nos preparamos para el D\u00eda del Juicio. Pero ese a\u00f1o, parec\u00eda que el juicio hab\u00eda llegado antes de tiempo, descendiendo en una nube de cenizas sobre el Bajo Manhattan.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando lleg\u00f3 <em>Rosh Hashan\u00e1<\/em> una semana despu\u00e9s, la ciudad segu\u00eda conmocionada. La liturgia tradicional de la festividad cobra una relevancia aterradora en tiempos de crisis. Una de las oraciones centrales de las Grandes Fiestas, <em>el Unetanneh Tokef<\/em> (\u00abHablemos de la grandeza de este d\u00eda\u00bb), aborda directamente la vulnerabilidad humana: \u00bfQui\u00e9n vivir\u00e1 y qui\u00e9n morir\u00e1? \u00bfQui\u00e9n por el fuego y qui\u00e9n por el agua? \u00bfQui\u00e9n por la espada y qui\u00e9n por la bestia? Cualquier otro a\u00f1o, esas palabras pueden parecer po\u00e9ticas o abstractas. Ese a\u00f1o, all\u00ed en Manhattan, parec\u00edan el telediario de la noche.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, el ritual principal de <em>Rosh Hashan\u00e1<\/em> no es una oraci\u00f3n escrita en un papel. Es un sonido.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De hecho, la Biblia dedica todo un d\u00eda a ese sonido, pero no lo explica.<\/p>\n<div class=\"wp-block-chapter-verse-content\"><a href=\"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/bible\/numbers-29\/#verse_1\"><blockquote><p class=\"short_hebrew\">\u05d5\u05bc\u05d1\u05b7\u05d7\u05b9\u05d3\u05b6\u05e9\u05c1 \u05d4\u05b7\u05e9\u05c1\u05bc\u05b0\u05d1\u05b4\u05d9\u05e2\u05b4\u05d9 \u05d1\u05bc\u05b0\u05d0\u05b6\u05d7\u05b8\u05d3 \u05dc\u05b7\u05d7\u05b9\u05d3\u05b6\u05e9\u05c1 \u05de\u05b4\u05e7\u05b0\u05e8\u05b8\u05d0\u05be\u05e7\u05b9\u05d3\u05b6\u05e9\u05c1 \u05d9\u05b4\u05d4\u05b0\u05d9\u05b6\u05d4 \u05dc\u05b8\u05db\u05b6\u05dd \u05db\u05bc\u05b8\u05dc\u05be\u05de\u05b0\u05dc\u05b6\u05d0\u05db\u05b6\u05ea \u05e2\u05b2\u05d1\u05b9\u05d3\u05b8\u05d4 \u05dc\u05b9\u05d0 \u05ea\u05b7\u05e2\u05b2\u05e9\u05c2\u05d5\u05bc \u05d9\u05d5\u05b9\u05dd \u05ea\u05bc\u05b0\u05e8\u05d5\u05bc\u05e2\u05b8\u05d4 \u05d9\u05b4\u05d4\u05b0\u05d9\u05b6\u05d4 \u05dc\u05b8\u05db\u05b6\u05dd\u05c3<\/p><p class=\"short_transliteration\">u-va-CHO-desh ha-sh&#8217;-vee-EE b&#8217;-e-KHAD la-CHO-desh mik-ra-KO-desh yi-HEH la-KHEM kol m&#8217;-LE-khet a-vo-DAH lo ta-a-SU, YOM t&#8217;-ru-AH yi-HEH la-KHEM.<\/p><p class=\"short_translation\">En el s\u00e9ptimo mes, el primer d\u00eda del mes, observar\u00e1s una ocasi\u00f3n sagrada: no trabajar\u00e1s en tus ocupaciones. Lo observar\u00e1s como un d\u00eda en que se toca el <em>shofar<\/em>.<\/p><figcaption><cite>N\u00fameros 29:1<\/cite><\/figcaption><\/blockquote><\/a><\/div>\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Yom Teruah<\/em>, el d\u00eda en que se toca la trompeta. Esa es toda la indicaci\u00f3n; la Biblia no nos dice nada m\u00e1s sobre ese d\u00eda.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El silencio resulta extra\u00f1o, porque la Biblia suele explicarnos por qu\u00e9 celebramos cada festividad. La Pascua conmemora el \u00c9xodo y viene con un guion para explic\u00e1rsela a tus hijos (\u00c9xodo 12:26-27). <em>Sucot viene <\/em>con su raz\u00f3n de ser, para que las generaciones futuras sepan que Dios hizo que Israel viviera en caba\u00f1as tras el \u00c9xodo (Lev\u00edtico 23:43). El D\u00eda de las Trompetas, en cambio, no viene acompa\u00f1ado de nada en absoluto.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los Sabios tuvieron que decidir c\u00f3mo deb\u00eda ser realmente ese sonido, ya que la Biblia solo menciona la palabra <em>\u00abteruah<\/em>\u00bb. Llegaron a la conclusi\u00f3n de que se trata de un sonido de llanto, y lo basaron en el C\u00e1ntico de D\u00e9bora, en el que la madre de S\u00edsara est\u00e1 de pie en su ventana esperando a un hijo que nunca volver\u00e1 a casa, y llorando (Jueces 5:28). Pero como no sab\u00edan qu\u00e9 tipo de llanto era, tocamos dos: el <em>\u00abshevarim\u00bb<\/em>, tres notas cortas y entrecortadas, y la <em>\u00abteruah\u00bb<\/em>, nueve r\u00e1fagas r\u00e1pidas y entrecortadas.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De todos los sonidos que aparecen en las Escrituras, ese es el que se ha elegido como modelo para el mandamiento fundamental del D\u00eda del Juicio. Una mujer asomada a la ventana, esperando a alguien que no va a cruzar la puerta.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero los Sabios no dejaron que el grito quedara solo. Cada <em>\u00abshevarim\u00bb<\/em> y cada <em>\u00abteruah\u00bb<\/em> est\u00e1n enmarcados por una <em>\u00abtekiah\u00bb<\/em>, una nota recta e ininterrumpida que se mantiene con una sola respiraci\u00f3n. No solloza ni tartamudea. Simplemente se mantiene. El grito se encuentra en su interior, rodeado por ambos lados por algo que no se rompe.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante d\u00edas, los neoyorquinos hab\u00edan estado viviendo en medio de una <em>teruah<\/em> implacable. Pero la sirena solo puede avisarnos del peligro. No puede curarnos. Indica p\u00e1nico, pero no nos ofrece ning\u00fan consuelo.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi padre es un  <em>ba&#8217;al tokeiah<\/em>, la persona que sopla el  <em>shofar  <\/em>en  <em>Rosh Hashan\u00e1<\/em>, y ese a\u00f1o tocaba la  <em>shofar  <\/em>en una sinagoga de la calle 34, como llevaba haciendo desde hac\u00eda a\u00f1os. Un par de militares se presentaron para las oraciones de la tarde. Hab\u00edan estado destinados en el Javits Center, que se hab\u00eda transformado casi de la noche a la ma\u00f1ana de un recinto ferial en una enorme base militar y de emergencias, y quer\u00edan rezar las oraciones tradicionales de la festividad. Pero no podr\u00edan volver por la ma\u00f1ana para escuchar el sonido de la  <em>shofar<\/em>. As\u00ed que a la ma\u00f1ana siguiente cogimos el  <em>shofar  <\/em>para ellos. Al entrar en el Javits Center con mi padre, el contraste entre esos dos sonidos, la sirena y el claxon, se hizo muy evidente.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En medio de todo el ajetreo de la respuesta de emergencia, mi padre se adelant\u00f3 con un cuerno de carnero sencillo y sin adornos.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se llev\u00f3 el shofar a los labios y, rodeado de hombres y mujeres encargados de mantener unida una ciudad destrozada, el sonido reson\u00f3 con fuerza.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Tekiah. Shevarim. Teruah. Tekiah.<\/em><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era el mismo sonido que hab\u00eda resonado en sinagogas abarrotadas durante miles de a\u00f1os. Pero aquella ma\u00f1ana se percib\u00eda de forma totalmente diferente. Las notas entrecortadas y entre sollozos de la <em>teruah<\/em> se unieron al dolor que se respiraba en la sala, dando voz a lo que las palabras no pod\u00edan expresar. Y entonces, a diferencia de las sirenas de fuera, los toques no terminaron en se\u00f1al de alarma. Terminaron con la <em>tekiah gedolah<\/em>, el gran toque, una nota larga e ininterrumpida que se mantiene hasta que se agota el aliento.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los profetas sab\u00edan que el cuerno tendr\u00eda la \u00faltima palabra.  <\/p>\n<div class=\"wp-block-chapter-verse-content\"><a href=\"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/bible\/isaiah-27\/#verse_13\"><blockquote><p class=\"short_hebrew\">\u05d5\u05b0\u05d4\u05b8\u05d9\u05b8\u05d4 \u05d1\u05bc\u05b7\u05d9\u05bc\u05d5\u05b9\u05dd \u05d4\u05b7\u05d4\u05d5\u05bc\u05d0 \u05d9\u05b4\u05ea\u05bc\u05b8\u05e7\u05b7\u05e2 \u05d1\u05bc\u05b0\u05e9\u05c1\u05d5\u05b9\u05e4\u05b8\u05e8 \u05d2\u05bc\u05b8\u05d3\u05d5\u05b9\u05dc \u05d5\u05bc\u05d1\u05b8\u05d0\u05d5\u05bc \u05d4\u05b8\u05d0\u05b9\u05d1\u05b0\u05d3\u05b4\u05d9\u05dd \u05d1\u05bc\u05b0\u05d0\u05b6\u05e8\u05b6\u05e5 \u05d0\u05b7\u05e9\u05c1\u05bc\u05d5\u05bc\u05e8 \u05d5\u05b0\u05d4\u05b7\u05e0\u05bc\u05b4\u05d3\u05bc\u05b8\u05d7\u05b4\u05d9\u05dd \u05d1\u05bc\u05b0\u05d0\u05b6\u05e8\u05b6\u05e5 \u05de\u05b4\u05e6\u05b0\u05e8\u05b8\u05d9\u05b4\u05dd \u05d5\u05b0\u05d4\u05b4\u05e9\u05c1\u05b0\u05ea\u05bc\u05b7\u05d7\u05b2\u05d5\u05d5\u05bc \u05dc\u05b7\u05d9\u05d4\u05b9\u05d5\u05b8\u05d4 \u05d1\u05bc\u05b0\u05d4\u05b7\u05e8 \u05d4\u05b7\u05e7\u05bc\u05b9\u05d3\u05b6\u05e9\u05c1 \u05d1\u05bc\u05b4\u05d9\u05e8\u05d5\u05bc\u05e9\u05c1\u05b8\u05dc\u05b8\u200a\u05b4\u05dd\u05c3<\/p><p class=\"short_transliteration\">v&#8217;-ha-YA ba-YOM ha-HU yi-ta-KA b&#8217;-sho-FAR ga-DOL u-va-U ha-o-v&#8217;-DEEM b&#8217;-E-retz a-SHUR v&#8217;-ha-ni-da-KHEEM b&#8217;-E-retz mitz-RA-yim v&#8217;-his-ta-cha-VU la-a-do-NAI b&#8217;-har ha-ko-DAYSH bi-ru-sha-LA-im. (Pe)<\/p><p class=\"short_translation\">Y en ese d\u00eda, se tocar\u00e1 un gran <em>shofar<\/em>; y los extraviados que est\u00e1n en la tierra de Asiria y los expulsados que est\u00e1n en la tierra de Egipto vendr\u00e1n y adorar\u00e1n a <em>Hashem<\/em> en el monte santo, en <em>Yerushalayim<\/em>.<\/p><figcaption><cite>Isa\u00edas 27:13<\/cite><\/figcaption><\/blockquote><\/a><\/div>\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Rosh Hashan\u00e1<\/em> no es una conmemoraci\u00f3n de algo que pas\u00f3 en el pasado. <em>Rosh Hashan\u00e1<\/em> mira hacia adelante. Es el comienzo del a\u00f1o, el inicio de lo que a\u00fan no ha pasado, y el sonido que lo define es un grito, una llamada y una promesa, todo en un solo suspiro.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una sirena te avisa de que algo se ha roto. El <em>shofar anuncia <\/em>la rotura a todo volumen y luego no se conforma con dejarlo ah\u00ed.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">All\u00ed de pie, junto a mi padre y a esos militares, me di cuenta de que el <em>shofar<\/em> no es solo una llamada al recuerdo. Es una llamada a la resistencia. Las sirenas de Manhattan acabaron por callarse, pero el shofar no. Vuelve cada a\u00f1o, puntualmente, insistiendo en que la historia no ha terminado, insistiendo en que la historia no ha terminado, y que cuando por fin suene la \u00faltima nota, se mantendr\u00e1 hasta que todos hayamos vuelto a casa: los exiliados a Jerusal\u00e9n, y cada uno de nosotros a Dios.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una sirena te avisa de que algo se ha roto. 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