{"id":41202,"date":"2026-07-30T11:10:32","date_gmt":"2026-07-30T09:10:32","guid":{"rendered":"https:\/\/theisraelbible.com\/el-calendario-secreto-de-israel\/"},"modified":"2026-07-30T13:23:53","modified_gmt":"2026-07-30T11:23:53","slug":"el-calendario-secreto-de-israel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/el-calendario-secreto-de-israel\/","title":{"rendered":"El calendario secreto de Israel"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas ma\u00f1anas, antes de que mi marido y mis hijos se despierten, salgo a dar un paseo. Me gusta hacer ejercicio, claro, pero en realidad no es por eso por lo que salgo. Caminar me da algo que cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil de encontrar en la vida moderna: tiempo sin interrupciones para pensar. Y cuando tienes tiempo para pensar, empiezas a fijarte en cosas que, de otra forma, se te pasar\u00edan por alto. Hace unos d\u00edas, mientras caminaba por el sendero del valle de Anabe en Modi\u2019in, no pude evitar fijarme en lo seco que se ve\u00eda todo. Hace meses que no llueve por aqu\u00ed. La hierba se ha vuelto amarilla. Algunos \u00e1rboles est\u00e1n cubiertos de esa savia pegajosa que parecen producir cada verano. Todo ten\u00eda exactamente el aspecto que cabr\u00eda esperar tras meses de calor implacable. Entonces me fij\u00e9 en algo que no parec\u00eda encajar.         <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Peque\u00f1as granadas verdes. Eran peque\u00f1as, redondas, duras y, me imagino, incre\u00edblemente \u00e1cidas. Sonre\u00ed para mis adentros.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rosh Hashan\u00e1 no debe de estar muy lejos.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si nunca has vivido en Israel, esa conexi\u00f3n puede parecerte extra\u00f1a. Pero una de las cosas que m\u00e1s me gustan de vivir aqu\u00ed es que, en realidad, no hace falta un calendario para saber que se acercan las fiestas jud\u00edas. La tierra te lo dice.    <\/p>\n<div class=\"wp-block-chapter-verse-content\"><a href=\"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/bible\/deuteronomy-8\/#verse_8\"><blockquote><p class=\"short_hebrew\">\u05d0\u05b6\u05e8\u05b6\u05e5 \u05d7\u05b4\u05d8\u05bc\u05b8\u05d4 \u05d5\u05bc\u05e9\u05c2\u05b0\u05e2\u05b9\u05e8\u05b8\u05d4 \u05d5\u05b0\u05d2\u05b6\u05e4\u05b6\u05df \u05d5\u05bc\u05ea\u05b0\u05d0\u05b5\u05e0\u05b8\u05d4 \u05d5\u05b0\u05e8\u05b4\u05de\u05bc\u05d5\u05b9\u05df \u05d0\u05b6\u05e8\u05b6\u05e5\u05be\u05d6\u05b5\u05d9\u05ea \u05e9\u05c1\u05b6\u05de\u05b6\u05df \u05d5\u05bc\u05d3\u05b0\u05d1\u05b8\u05e9\u05c1\u05c3<\/p><p class=\"short_transliteration\">E-retz khi-TAH us-o-RAH v&#8217;-GE-fen ut-ay-NAH v&#8217;-ree-MON e-retz ZAYT SHE-men ud-VASH<\/p><p class=\"short_translation\">una tierra de trigo y cebada, de vi\u00f1as, higos y granadas, una tierra de olivos y miel;<\/p><figcaption><cite>Deuteronomio 8:8<\/cite><\/figcaption><\/blockquote><\/a><\/div>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La granada es una de las Siete Especies con las que la Tor\u00e1 alaba la Tierra de Israel, y para Rosh Hashan\u00e1 se ha convertido en uno de los alimentos tradicionales de la mesa festiva. Cada a\u00f1o, semanas antes de que suene el shofar, antes de mojar las manzanas en miel y antes de que las familias se re\u00fanan para celebrar el A\u00f1o Nuevo, empiezan a aparecer las primeras granadas diminutas. <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me encanta eso.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de que Rosh Hashan\u00e1 llegue a nuestros calendarios, ya ha llegado a los \u00e1rboles. Eso me llam\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la atenci\u00f3n porque ahora estamos en las Siete Semanas de Consolaci\u00f3n, el periodo entre Tisha B\u2019Av, cuando lamentamos la destrucci\u00f3n del Templo, y Rosh Hashan\u00e1, cuando empezamos el a\u00f1o de nuevo. El calendario ya avanza hacia la renovaci\u00f3n y, a su manera, tambi\u00e9n lo hace la tierra. Mientras estaba all\u00ed de pie mirando esa peque\u00f1a granada, me di cuenta de que lo sorprendente no era que estuviera madura. No lo estaba. No era dulce. Si la recogiera hoy, probablemente ser\u00eda imposible comerla. Pero esa no era la cuesti\u00f3n.       <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuesti\u00f3n es que, en medio de un paisaje que parec\u00eda seco y agotado, ya se ve\u00edan se\u00f1ales de que la pr\u00f3xima temporada hab\u00eda empezado.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me pregunto si esa ser\u00e1 una de las razones por las que Dios nos dio las estaciones en primer lugar. No solo para marcar el paso del tiempo, sino para recordarnos que el cambio suele empezar antes de que podamos ver sus resultados completos. Mucho antes de que esa peque\u00f1a granada se vuelva de un rojo intenso y llegue a la mesa de Rosh Hashan\u00e1, empieza siendo algo peque\u00f1o, verde y f\u00e1cil de pasar por alto.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces, si prestamos atenci\u00f3n, eso basta para recordarnos que Dios ya est\u00e1 preparando la pr\u00f3xima etapa.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchas ma\u00f1anas, antes de que mi marido y mis hijos se despierten, salgo a dar un paseo. Me gusta hacer ejercicio, claro, pero en realidad no es por eso por lo que salgo. Caminar me da algo que cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil de encontrar en la vida moderna: tiempo sin interrupciones para pensar. 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