{"id":39843,"date":"2026-05-01T12:01:00","date_gmt":"2026-05-01T10:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/theisraelbible.com\/el-hombre-sin-nombre\/"},"modified":"2026-05-01T16:01:41","modified_gmt":"2026-05-01T14:01:41","slug":"el-hombre-sin-nombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/el-hombre-sin-nombre\/","title":{"rendered":"El hombre sin nombre"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La porci\u00f3n de la Tor\u00e1 de Emor est\u00e1 repleta de leyes del sacerdocio y las fiestas. Es una porci\u00f3n sobre la santidad en sus formas m\u00e1s elevadas. Y entonces, aparentemente de la nada, la Tor\u00e1 nos presenta a un hombre que maldijo a Dios.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSali\u00f3 el hijo de una mujer israelita, que era hijo de un egipcio entre los hijos de Israel, y lucharon en el campamento\u00bb (Vaikr\u00e1 24:10).<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia es chocante. \u00bfQui\u00e9n es este hombre? \u00bfQu\u00e9 hace aqu\u00ed, en medio de una secci\u00f3n sobre la santidad?  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Tor\u00e1 no nos dice casi nada. Su madre era Shlomit bat Divri, de la tribu de Dan. Su padre era egipcio. \u00bfY su nombre? La Tor\u00e1 no lo dice. En un libro que registra meticulosamente los nombres de los jefes tribales, los recuentos de los censos y los linajes sacerdotales, este hombre ni siquiera recibe un nombre.     <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan el rabino Mosh\u00e9 Lichtenstein, \u00e9se es el principio de su tragedia.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Midrash completa lo que la Tor\u00e1 omite. Vino a acampar entre la tribu de Dan, la tribu de su madre. Y la tribu de Dan le rechaz\u00f3.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00bfQu\u00e9 te importa montar tu tienda en nuestro campamento?\u00bb, le dijeron. Respondi\u00f3 que era hijo de una mujer de su tribu. Le citaron el vers\u00edculo de N\u00fameros <em>-cada hombre bajo la bandera de su<\/em> padre- y lo mandaron a paseo. Recurri\u00f3 al tribunal de Mosh\u00e9. El fallo fue en su contra. Y entonces blasfem\u00f3.     <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El rabino Lichtenstein dibuja el retrato con una claridad inquebrantable: este hombre no ten\u00eda identidad social. Ni tribu paterna. Ni nombre. Sin lugar en el campo. La resoluci\u00f3n judicial fue correcta: el tribunal resolvi\u00f3 como ten\u00eda que resolver. Pero el rabino Lichtenstein plantea la pregunta que atormenta la historia: \u00bften\u00eda que acabar as\u00ed?     <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLa capacidad de saludar y hablar pac\u00edficamente incluso con un blasfemo, de aceptarlo y contenerlo, podr\u00eda haberle permitido volver a sentir que hab\u00eda un lugar para \u00e9l en el plano social dentro de la naci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hombres de Dan no se equivocaron en la ley. Se equivocaron en la persona. Vieron una norma, no un ser humano. Le dieron la respuesta correcta y le despidieron, sin pararse a preguntarle qu\u00e9 necesitaba realmente. Nunca le preguntaron su nombre.    <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9sta es precisamente la raz\u00f3n por la que la Tor\u00e1 sit\u00faa esta historia donde lo hace. El rabino Meir Goldwicht ense\u00f1a que el Lev\u00edtico est\u00e1 organizado en torno a distintas dimensiones de la santidad: la santidad del hombre (expresada a trav\u00e9s de las leyes de pureza e impureza); la santidad del tiempo (el calendario de festividades); la santidad de la tierra (los a\u00f1os sab\u00e1ticos y jubilares). Cada \u00e1mbito tiene sus leyes, sus l\u00edmites, sus exigencias.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la historia del blasfemo ense\u00f1a que todas estas formas de santidad descansan sobre un fundamento: la palabra santa.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n por eso, inmediatamente despu\u00e9s de la historia del blasfemo, la Tor\u00e1 repasa las leyes de da\u00f1os: ojo por ojo, vida por vida. Tendemos a pensar en los da\u00f1os como el dominio del da\u00f1o f\u00edsico. Pero la Tor\u00e1 coloca estas leyes aqu\u00ed deliberadamente. La destrucci\u00f3n que puedes causar con tu boca no es menor que la que puedes hacer con una piedra o una espada. \u00abLa muerte y la vida est\u00e1n en manos de la lengua\u00bb (Mishlei 18:21). El rey Salom\u00f3n no est\u00e1 hablando en met\u00e1fora. Lo dice literalmente.      <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hombres de Dan mataron a este hombre con sus palabras, y estaban seguros de que s\u00f3lo citaban la ley.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre habr\u00e1 personas en nuestras comunidades que no encajen del todo. Que caen entre categor\u00edas. Cuyos or\u00edgenes son complicados, cuyas identidades no est\u00e1n claras, cuya presencia incomoda a los dem\u00e1s. Puede que la ley no siempre les d\u00e9 lo que quieren. Pero la ley no dice nada sobre si les saludamos, les incluimos o reconocemos que existen.    <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El blasfemo es recordado en la Tor\u00e1 por un momento terrible. Pero su historia comienza mucho antes: en el silencio de las personas que respondieron correctamente a su pregunta y ni una sola vez le miraron a los ojos. <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El libro del Lev\u00edtico trata de la construcci\u00f3n de una naci\u00f3n santa. La lecci\u00f3n del blasfemo es que no puedes tener una naci\u00f3n santa si tus palabras son armas. No puedes tener santidad en tiempo y lugar mientras destruyes a la persona que tienes delante.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La corona de toda santidad no es el servicio del Templo. Es aprender a hablar -a los poderosos y a los marginales, a los que encajan y a los que no- como si cada palabra importara. <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque es as\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La corona de toda santidad no es el servicio del Templo. 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