{"id":38975,"date":"2026-02-18T10:55:00","date_gmt":"2026-02-18T08:55:00","guid":{"rendered":"https:\/\/theisraelbible.com\/muerto-y-renacido-conoce-al-nuevo-tu\/"},"modified":"2026-02-19T12:16:00","modified_gmt":"2026-02-19T10:16:00","slug":"muerto-y-renacido-conoce-al-nuevo-tu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/muerto-y-renacido-conoce-al-nuevo-tu\/","title":{"rendered":"Muerto y renacido: Conoce al nuevo t\u00fa"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una joven israel\u00ed llamada Hadas Lowenstern. Su marido, Elisha, muri\u00f3 combatiendo en Gaza en los primeros d\u00edas de la guerra que sigui\u00f3 al 7 de octubre. Se qued\u00f3 viuda con seis hijos. Desde entonces se ha vuelto a casar, ha reconstruido y ha seguido viviendo con intenci\u00f3n y con valent\u00eda. En un videoclip que ha estado circulando por Internet, Hadas dice algo que me detuvo en seco: \u00abLa Hadas de antes ha muerto. Ha nacido una nueva Hadas\u00bb. No lo dice con amargura. Lo dice con una firmeza l\u00facida que es casi m\u00e1s sorprendente que el propio dolor. No est\u00e1 elogiando lo que fue. Est\u00e1 anunciando qui\u00e9n es ahora, cambiada en lo m\u00e1s profundo, pero plena e innegablemente viva.        <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que me impresion\u00f3 de sus palabras no fue s\u00f3lo la p\u00e9rdida que hab\u00eda detr\u00e1s de ellas. Fue la precisi\u00f3n de las mismas. No dijo que hab\u00eda crecido, ni que se hab\u00eda curado, ni que hab\u00eda seguido adelante. Dijo que la antigua Hadas se hab\u00eda ido. Una nueva ocup\u00f3 su lugar. No se borr\u00f3 todo lo que hab\u00eda vivido y amado. Era el material con el que se construy\u00f3 la nueva Hadas. Pero no te equivoques: ahora es alguien diferente. Y ella lo sabe.        <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed que \u00e9sta es la pregunta que quiero plantearme: \u00bfNos ofrece realmente la Escritura un marco para este tipo de ruptura de identidad, no como algo de lo que recuperarse, sino como algo que habitar?<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, as\u00ed es. Completamente y sin disculpas. Y el ejemplo m\u00e1s claro en toda la <em>Tor\u00e1<\/em> es un hombre llamado <em>Yaakov<\/em>.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Yaakov<\/em> -Jacob- pasa la primera mitad de su vida como alguien cuyo propio nombre describe su car\u00e1cter. <em>Yaakov<\/em> procede de la ra\u00edz <em>ekev<\/em>, que significa tal\u00f3n. Se agarr\u00f3 al tal\u00f3n de su hermano Esa\u00fa al salir del vientre materno, y se pas\u00f3 d\u00e9cadas haciendo honor a su nombre, maniobrando, trazando estrategias, trabajando siempre un \u00e1ngulo. Enga\u00f1a a su padre ciego <em>, Itzjak<\/em>, para que le d\u00e9 la bendici\u00f3n destinada a su hermano. Huye. Trabaja. Forma una familia. Sobrevive. Es, en todos los sentidos de la palabra, un <em>yaakov<\/em>, un cazador de talones, un hombre que consigue lo que necesita siendo astuto en lugar de directo.       <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entonces llega la noche que acaba con \u00e9l.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Yaakov<\/em> est\u00e1 solo en la orilla del r\u00edo Jaboc, y un hombre, o un \u00e1ngel, o algo totalmente distinto, lucha con \u00e9l hasta el amanecer. No es un encuentro cort\u00e9s. La cavidad de la cadera de <em>Yaakov<\/em> se sale de su sitio. Se aleja cojeando. Pero esto es lo que el texto nos dice que ocurri\u00f3 antes de que saliera el sol:   <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00ab\u00bfVayomer lo mah sh&#8217;mecha? Vayomer Yaakov. Vayomer lo Yisrael yikareh shimcha ki sarita im Elohim v&#8217;im anashim vatuchal\u00bb.<\/em> \u00abLe dijo: '\u00bfC\u00f3mo te llamas? Y \u00e9l respondi\u00f3: 'Jacob&#8217;. Y le dijo: 'Ya no se llamar\u00e1 tu nombre Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido'\u00bb. (G\u00e9nesis 32:29)<\/p>\n<div class=\"wp-block-chapter-verse-content\"><a href=\"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/bible\/genesis-32\/#verse_29\"><blockquote><p class=\"short_hebrew\">\u05d5\u05b7\u05d9\u05bc\u05b9\u05d0\u05de\u05b6\u05e8 \u05dc\u05b9\u05d0 \u05d9\u05b7\u05e2\u05b2\u05e7\u05b9\u05d1 \u05d9\u05b5\u05d0\u05b8\u05de\u05b5\u05e8 \u05e2\u05d5\u05b9\u05d3 \u05e9\u05c1\u05b4\u05de\u05b0\u05da\u05b8 \u05db\u05bc\u05b4\u05d9 \u05d0\u05b4\u05dd\u05be\u05d9\u05b4\u05e9\u05c2\u05b0\u05e8\u05b8\u05d0\u05b5\u05dc \u05db\u05bc\u05b4\u05d9\u05be\u05e9\u05c2\u05b8\u05e8\u05b4\u05d9\u05ea\u05b8 \u05e2\u05b4\u05dd\u05be\u05d0\u05b1\u05dc\u05b9\u05d4\u05b4\u05d9\u05dd \u05d5\u05b0\u05e2\u05b4\u05dd\u05be\u05d0\u05b2\u05e0\u05b8\u05e9\u05c1\u05b4\u05d9\u05dd \u05d5\u05b7\u05ea\u05bc\u05d5\u05bc\u05db\u05b8\u05dc\u05c3<\/p><p class=\"short_transliteration\">vai-YO-mer lo ya-a-KOV ye-a-MER od shim-KHA, KEE im yis-ra-AYL, KEE sa-REET im e-lo-HEEM v&#8217;-im a-na-SHEEM va-TU-khal<\/p><p class=\"short_translation\">Dijo \u00e9l: \u201cTu nombre ya no ser\u00e1 <em>Yaakov<\/em>, sino <em>Yisrael<\/em>, porque has luchado con seres divinos y humanos, y has prevalecido.\u201d<\/p><figcaption><cite>G\u00e9nesis 32:29<\/cite><\/figcaption><\/blockquote><\/a><\/div>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">L\u00e9elo con atenci\u00f3n. Dios, o Su mensajero, no pregunta <em>a Yaakov<\/em> su nombre porque no lo sepa. Lo pregunta porque <em>Yaakov<\/em> necesita decirlo en voz alta por \u00faltima vez. Necesita reivindicar su antiguo yo antes de que se lo arrebaten. <em>Yaakov<\/em>. El ladr\u00f3n de talones. Eso es lo que he sido. Y entonces el nuevo nombre cae como un martillo: <em>Yisrael<\/em>, el que lucha con Dios. El que lucha y no se deja vencer. Uno que sale cojeando y victorioso al mismo tiempo.        <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre que volvi\u00f3 a cruzar el r\u00edo Jaboc no era el mismo que hab\u00eda acampado all\u00ed la noche anterior. Y el texto es sincero al respecto: cojea. La herida es real. El cambio no es metaf\u00f3rico. Algo en <em>Yaakov<\/em> muri\u00f3 realmente en el Jaboc, y alguien llamado <em>Yisrael<\/em> cruz\u00f3 de nuevo a la luz del d\u00eda.    <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hadas Lowenstern lo comprende instintivamente. No dijo: \u00abHe crecido con esto\u00bb o \u00abHe aprendido mucho\u00bb. Ella dijo Soy alguien nuevo. Mi antiguo yo ha desaparecido. Esto no es negaci\u00f3n. No es una bravuconada. Es lo m\u00e1s honesto que puede decir un ser humano despu\u00e9s de haber pasado por algo que lo reescribe por dentro.      <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Dios de Israel no teme la ruptura. No es un Dios que s\u00f3lo trabaje con lo pulido e intacto. Se encuentra con la gente en la oscuridad, deja que la lucha dure toda la noche y, cuando sale el sol, da un nuevo nombre a quien se neg\u00f3 a dejarlo ir.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay una joven israel\u00ed llamada Hadas Lowenstern. Su marido, Elisha, muri\u00f3 combatiendo en Gaza en los primeros d\u00edas de la guerra que sigui\u00f3 al 7 de octubre. Se qued\u00f3 viuda con seis hijos. Desde entonces se ha vuelto a casar, ha reconstruido y ha seguido viviendo con intenci\u00f3n y con valent\u00eda. 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