{"id":37407,"date":"2025-11-02T12:24:04","date_gmt":"2025-11-02T10:24:04","guid":{"rendered":"https:\/\/theisraelbible.com\/eres-teraj-o-abraham\/"},"modified":"2025-11-02T12:25:56","modified_gmt":"2025-11-02T10:25:56","slug":"eres-teraj-o-abraham","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/eres-teraj-o-abraham\/","title":{"rendered":"\u00bfEres Teraj o Abraham?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abY salieron para ir a la tierra de Cana\u00e1n, y llegaron a la tierra de Cana\u00e1n\u00bb (G\u00e9nesis 12:5).<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vuelve a leer ese vers\u00edculo. \u00bfNotas algo extra\u00f1o? El texto nos dice que Abraham y Sara se pusieron en camino hacia Cana\u00e1n, y luego -como si necesit\u00e1ramos una confirmaci\u00f3n- nos dice que llegaron a Cana\u00e1n. \u00bfA qu\u00e9 se debe esta redundancia? Cualquier redactor competente suprimir\u00eda una de estas frases. Sabemos ad\u00f3nde pretend\u00edan ir. Sabemos que llegaron. \u00bfPor qu\u00e9 las Escrituras malgastan palabras afirmando ambas cosas?       <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La respuesta queda clara cuando te das cuenta de que \u00e9ste no es el \u00fanico viaje a Cana\u00e1n registrado en el G\u00e9nesis. Un cap\u00edtulo antes, Abraham y su familia emprendieron este mismo viaje: <\/p>\n<div class=\"wp-block-chapter-verse-content\"><a href=\"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/bible\/genesis-11\/#verse_31\"><blockquote><p class=\"short_hebrew\">\u05d5\u05b7\u05d9\u05bc\u05b4\u05e7\u05bc\u05b7\u05d7 \u05ea\u05bc\u05b6\u05e8\u05b7\u05d7 \u05d0\u05b6\u05ea\u05be\u05d0\u05b7\u05d1\u05b0\u05e8\u05b8\u05dd \u05d1\u05bc\u05b0\u05e0\u05d5\u05b9 \u05d5\u05b0\u05d0\u05b6\u05ea\u05be\u05dc\u05d5\u05b9\u05d8 \u05d1\u05bc\u05b6\u05df\u05be\u05d4\u05b8\u05e8\u05b8\u05df \u05d1\u05bc\u05b6\u05df\u05be\u05d1\u05bc\u05b0\u05e0\u05d5\u05b9 \u05d5\u05b0\u05d0\u05b5\u05ea \u05e9\u05c2\u05b8\u05e8\u05b7\u05d9 \u05db\u05bc\u05b7\u05dc\u05bc\u05b8\u05ea\u05d5\u05b9 \u05d0\u05b5\u05e9\u05c1\u05b6\u05ea \u05d0\u05b7\u05d1\u05b0\u05e8\u05b8\u05dd \u05d1\u05bc\u05b0\u05e0\u05d5\u05b9 \u05d5\u05b7\u05d9\u05bc\u05b5\u05e6\u05b0\u05d0\u05d5\u05bc \u05d0\u05b4\u05ea\u05bc\u05b8\u05dd \u05de\u05b5\u05d0\u05d5\u05bc\u05e8 \u05db\u05bc\u05b7\u05e9\u05c2\u05b0\u05d3\u05bc\u05b4\u05d9\u05dd \u05dc\u05b8\u05dc\u05b6\u05db\u05b6\u05ea \u05d0\u05b7\u05e8\u05b0\u05e6\u05b8\u05d4 \u05db\u05bc\u05b0\u05e0\u05b7\u05e2\u05b7\u05df \u05d5\u05b7\u05d9\u05bc\u05b8\u05d1\u05b9\u05d0\u05d5\u05bc \u05e2\u05b7\u05d3\u05be\u05d7\u05b8\u05e8\u05b8\u05df \u05d5\u05b7\u05d9\u05bc\u05b5\u05e9\u05c1\u05b0\u05d1\u05d5\u05bc \u05e9\u05c1\u05b8\u05dd\u05c3<\/p><p class=\"short_transliteration\">vai-YA-kakh TE-rakh et a-v&#8217;RAM b&#8217;-NO v&#8217;-et LOT ben ha-RAN ben b&#8217;-NO v&#8217;-ET sa-RAI ka-LA-to e-SHET a-v&#8217;RAM b&#8217;-NO vai-YETZ-u i-TAM me-UR kash-DEEM la-LE-khet ar-TZA k&#8217;-NA-an vai-ya-VO-u ad-kha-RAN vai-YESH-vu SHAM<\/p><p class=\"short_translation\"><em>Terach<\/em> tom\u00f3 a su hijo <em>Avram<\/em>, a su nieto Lot hijo de Haran, y a su nuera <em>Sarai<\/em>, la esposa de su hijo <em>Avram<\/em>, y partieron juntos desde Ur de los caldeos hacia la tierra de Cana\u00e1n; pero cuando llegaron hasta Haran, se establecieron all\u00ed.<\/p><figcaption><cite>G\u00e9nesis 11:31<\/cite><\/figcaption><\/blockquote><\/a><\/div>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mismo destino. Misma intenci\u00f3n. Diferente resultado.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos viajes. Dos generaciones. Una llega a Cana\u00e1n. La otra se detiene.   <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este paralelismo oculta una pregunta que atormenta a toda persona que intenta algo dif\u00edcil: \u00bfQu\u00e9 ocurre cuando empezamos algo que no podemos terminar?<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El rabino Yisrael Meir Kagan, conocido como el Jafetz Jaim, extrajo una aguda lecci\u00f3n de este contraste: las buenas intenciones no bastan por s\u00ed solas. Teraj quer\u00eda llegar a Cana\u00e1n. Desarraig\u00f3 a su familia y viaj\u00f3 cientos de kil\u00f3metros. Pero se qued\u00f3 corto, y la Biblia se\u00f1ala este fracaso. Abraham, por el contrario, hizo lo que se propuso. La repetici\u00f3n del vers\u00edculo -que indica tanto la intenci\u00f3n como la llegada- celebra este logro.       <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hay otra forma de leer esta historia, que no excusa el fracaso pero se niega a descartar el esfuerzo.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El rabino Efra\u00edn Mirvis ofrece una valoraci\u00f3n m\u00e1s caritativa de Teraj. Se\u00f1ala una ense\u00f1anza de la \u00c9tica de los Padres en la que el rabino Tarf\u00f3n declara: \u00abNo est\u00e1s obligado a terminar el trabajo, pero tampoco eres libre de desistir de \u00e9l\u00bb. Esta m\u00e1xima recoge una verdad que comprende cualquiera que haya intentado algo dif\u00edcil: muchas tareas que merecen la pena superan la capacidad de una sola persona para terminarlas. Plantamos \u00e1rboles bajo cuya sombra nunca nos sentaremos. Empezamos proyectos que terminar\u00e1n nuestros hijos. Iniciamos viajes que terminan una generaci\u00f3n m\u00e1s tarde.     <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teraj emprendi\u00f3 una tarea que merec\u00eda la pena. Abandon\u00f3 Ur de los Caldeos, una de las grandes ciudades del mundo antiguo, porque sinti\u00f3 la llamada de dirigirse hacia Cana\u00e1n. No complet\u00f3 el viaje, que termin\u00f3 su hijo, pero avanz\u00f3 en la direcci\u00f3n correcta. Cuando se detuvo en Charan, ya hab\u00eda recorrido una distancia considerable. Su hijo Abraham, criado en un hogar que valoraba Cana\u00e1n como destino, s\u00f3lo ten\u00eda que terminar lo que su padre hab\u00eda empezado.    <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El rabino Mirvis argumenta que deber\u00edamos juzgar a Teraj de forma m\u00e1s favorable porque se embarc\u00f3 en un viaje que val\u00eda la pena. Su sue\u00f1o se cumpli\u00f3 una generaci\u00f3n despu\u00e9s. Emprendi\u00f3 el asunto, aunque no pudo terminarlo. La Biblia registra ambos viajes -el incompleto y el completo- porque ambos tienen significado.   <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta lectura no contradice el \u00e9nfasis del Jafetz Jaim en la culminaci\u00f3n. Le a\u00f1ade una capa de realismo. No todo el mundo acaba lo que empieza, pero todo el mundo puede empezar lo que hay que acabar.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas dos interpretaciones -la llamada del Jafetz Jaim a la culminaci\u00f3n y la validaci\u00f3n del rabino Mirvis del comienzo- no se anulan mutuamente. Describen dos aspectos de la misma realidad. <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Jafetz Jaim tiene raz\u00f3n: debemos esforzarnos por completar lo que empezamos. El hecho de que Teraj no llegara a Cana\u00e1n fue un fracaso, no un \u00e9xito. El texto destaca deliberadamente el contraste entre padre e hijo.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el rabino Mirvis tambi\u00e9n tiene raz\u00f3n: debemos empezar, incluso cuando terminar se nos escapa. El viaje de Teraj, aunque incompleto, acerc\u00f3 a su familia a su destino. Su hijo hered\u00f3 tanto el sue\u00f1o como la distancia ya recorrida.    <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La repetici\u00f3n en el vers\u00edculo sobre el viaje de Abraham -declarando tanto la intenci\u00f3n como la llegada- honra ambas verdades. S\u00ed, debemos completar lo que empezamos. S\u00ed, debemos valorar a los que empiezan lo que no pueden completar.    <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivimos en una \u00e9poca de proyectos abandonados y promesas incumplidas. La gente empieza libros que nunca termina, lanza negocios que cierran al cabo de un a\u00f1o, asume compromisos que abandona en silencio. La advertencia del Jafetz Jaim resuena a trav\u00e9s de las generaciones: la intenci\u00f3n sin culminaci\u00f3n es un fracaso. Si dices que llegar\u00e1s a Cana\u00e1n, llega a Cana\u00e1n. No te detengas en Charan y finjas que has llegado.    <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero tambi\u00e9n vivimos en una \u00e9poca que exige resultados imposiblemente r\u00e1pidos y castiga a quien no los consigue de inmediato. La perspicacia del rabino Mirvis proporciona el correctivo necesario: no est\u00e1s obligado a completar el trabajo, pero tampoco eres libre de desistir de \u00e9l. Inicia el viaje. Da los primeros pasos. Viaja tan lejos como puedas. Si no puedes llegar a Cana\u00e1n, llega a Charan. Otro terminar\u00e1 lo que t\u00fa empezaste.      <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Biblia nos da tanto a Teraj como a Abraham porque necesitamos ambos ejemplos. Necesitamos al padre que inicia el viaje y al hijo que lo completa. Necesitamos el recordatorio de que la culminaci\u00f3n importa y el permiso para empezar aunque la culminaci\u00f3n sea incierta. Sobre todo, necesitamos comprender que el viaje a Cana\u00e1n contin\u00faa a trav\u00e9s de las generaciones. Lo que nosotros no podemos terminar, lo terminar\u00e1n nuestros hijos. Lo que ellos no puedan terminar, lo har\u00e1n sus hijos. Pero alguien debe dar el primer paso, y alguien debe dar el \u00faltimo.      <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La repetici\u00f3n en el vers\u00edculo sobre el viaje de Abraham -declarando tanto la intenci\u00f3n como la llegada- honra ambas verdades. S\u00ed, debemos completar lo que empezamos. 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