{"id":37365,"date":"2025-10-29T12:07:00","date_gmt":"2025-10-29T10:07:00","guid":{"rendered":"https:\/\/theisraelbible.com\/la-obra-inacabada-de-dios\/"},"modified":"2025-10-29T12:07:30","modified_gmt":"2025-10-29T10:07:30","slug":"la-obra-inacabada-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/la-obra-inacabada-de-dios\/","title":{"rendered":"La obra inacabada de Dios"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algo extra\u00f1o ocurre en el G\u00e9nesis. Durante cinco d\u00edas, Dios habla en singular: ordena la luz, esculpe las monta\u00f1as, llena los mares de vida. \u00abH\u00e1gase\u00bb, dice, y la realidad obedece. La voz es solitaria, absoluta, no necesita consejo ni confirmaci\u00f3n. Luego, en el cl\u00edmax de la creaci\u00f3n, cuando llega el momento de formar la humanidad, la gram\u00e1tica se rompe. Dios pasa al plural:     <\/p>\n<div class=\"wp-block-chapter-verse-content\"><a href=\"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/bible\/genesis-1\/#verse_26\"><blockquote><p class=\"short_hebrew\">\u05d5\u05b7\u05d9\u05bc\u05b9\u05d0\u05de\u05b6\u05e8 \u05d0\u05b1\u05dc\u05b9\u05d4\u05b4\u05d9\u05dd \u05e0\u05b7\u05e2\u05b2\u05e9\u05c2\u05b6\u05d4 \u05d0\u05b8\u05d3\u05b8\u05dd \u05d1\u05bc\u05b0\u05e6\u05b7\u05dc\u05b0\u05de\u05b5\u05e0\u05d5\u05bc \u05db\u05bc\u05b4\u05d3\u05b0\u05de\u05d5\u05bc\u05ea\u05b5\u05e0\u05d5\u05bc \u05d5\u05b0\u05d9\u05b4\u05e8\u05b0\u05d3\u05bc\u05d5\u05bc \u05d1\u05b4\u05d3\u05b0\u05d2\u05b7\u05ea \u05d4\u05b7\u05d9\u05bc\u05b8\u05dd \u05d5\u05bc\u05d1\u05b0\u05e2\u05d5\u05b9\u05e3 \u05d4\u05b7\u05e9\u05c1\u05bc\u05b8\u05de\u05b7\u05d9\u05b4\u05dd \u05d5\u05bc\u05d1\u05b7\u05d1\u05bc\u05b0\u05d4\u05b5\u05de\u05b8\u05d4 \u05d5\u05bc\u05d1\u05b0\u05db\u05b8\u05dc\u05be\u05d4\u05b8\u05d0\u05b8\u05e8\u05b6\u05e5 \u05d5\u05bc\u05d1\u05b0\u05db\u05b8\u05dc\u05be\u05d4\u05b8\u05e8\u05b6\u05de\u05b6\u05e9\u05c2 \u05d4\u05b8\u05e8\u05b9\u05de\u05b5\u05e9\u05c2 \u05e2\u05b7\u05dc\u05be\u05d4\u05b8\u05d0\u05b8\u05e8\u05b6\u05e5\u05c3<\/p><p class=\"short_transliteration\">vai-YO-mer e-lo-HEEM na-a-SEH a-DAM b&#8217;-tza-l&#8217;-ME-nu ki-d&#8217;-mu-TE-nu v&#8217;-yir-DU vi-D&#8217;-gat ha-YAM u-ve-OF ha-sha-MA-yim u-va-b&#8217;-HE-ma u-ve-KOL ha-A-retz u-ve-KOL ha-RE-mes ha-RO-mes al ha-A-retz<\/p><p class=\"short_translation\">Y <em>Hashem<\/em> dijo, \u201cHagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza. Ellos gobernar\u00e1n los peces del mar, las aves del cielo, el ganado, toda la tierra, y todos los seres que se arrastran en la tierra.\u201d<\/p><figcaption><cite>G\u00e9nesis 1:26<\/cite><\/figcaption><\/blockquote><\/a><\/div>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cambio es brusco, deliberado, imposible de ignorar. \u00bfA qui\u00e9n se dirige Dios de repente? \u00bfY por qu\u00e9 el Creador soberano de todas las cosas requiere un interlocutor s\u00f3lo ahora, s\u00f3lo aqu\u00ed, s\u00f3lo para nosotros?  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El rabino Pinchas Polonsky ofrece una respuesta convincente que atraviesa siglos de especulaci\u00f3n. Dios no est\u00e1 hablando con \u00e1ngeles, ni con un consejo celestial, ni con un alma preexistente. Est\u00e1 hablando al propio Ad\u00e1n, al hombre que iba a ser creado y, por extensi\u00f3n, a todos los seres humanos que vivir\u00e1n. El verbo plural <g id=\"gid_0\">na&#8217;aseh<\/g>, hagamos, se\u00f1ala una asociaci\u00f3n entre lo divino y lo humano. Dios est\u00e1 diciendo: \u00abHagamos -t\u00fa y yo juntos- de ti un hombre\u00bb.    <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta lectura revela por qu\u00e9 la humanidad se distingue del resto de la creaci\u00f3n. Los animales recibieron su forma definitiva en un \u00fanico acto divino. El le\u00f3n surgi\u00f3 con colmillos e instinto. El \u00e1guila alz\u00f3 el vuelo con las alas completamente formadas para el cielo. \u00bfPero la humanidad? La humanidad entra en el mundo inacabada. Nacemos incompletos, albergando en nuestro interior s\u00f3lo el potencial de lo que podr\u00edamos llegar a ser. La asociaci\u00f3n que Dios propone es el trabajo permanente de transformaci\u00f3n humana.       <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9ste es el significado que encierra el verbo en plural. El hombre es la \u00fanica criatura que debe participar activamente en su propia creaci\u00f3n. Cuando Dios nos forma al nacer, no nos moldea completos. Nos da el plano, el potencial, la materia prima de lo que podemos llegar a ser. La construcci\u00f3n en s\u00ed requiere nuestro esfuerzo, nuestras elecciones y nuestra asociaci\u00f3n con la voluntad divina.    <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto explica por qu\u00e9 el verbo es plural s\u00f3lo para la humanidad. Los cielos no colaboraron en su propia formaci\u00f3n. Los mares no eligieron sus l\u00edmites. Incluso los animales, con toda su complejidad y belleza, siguen siendo lo que fueron hechos para ser. Un lobo no puede decidir convertirse en algo distinto de un lobo. \u00bfPero un ser humano? Un ser humano debe crecer, desarrollarse y actualizar el potencial que lleva dentro. Podemos alcanzar la plenitud de la imagen divina o permanecer perpetuamente atrofiados, encerrados en una versi\u00f3n inmadura de nosotros mismos.       <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toda persona hereda esta misma invitaci\u00f3n divina: \u00abHagamos de ti un hombre\u00bb. La llamada resuena a trav\u00e9s de las generaciones. Llega hasta el momento presente en el que cada uno de nosotros se encuentra, perpetuamente inacabado, perpetuamente en proceso. Dios se niega a completarnos sin nuestro consentimiento, sin nuestra participaci\u00f3n. En lugar de ello, extiende Su mano y espera a que la tomemos.    <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta ense\u00f1anza tiene un peso que deber\u00eda sacudirnos de nuestra autocomplacencia. No somos productos acabados que esperan el cielo. Somos obras en construcci\u00f3n, trabajos en curso, seres atrapados entre lo que somos y lo que podr\u00edamos llegar a ser. La brecha entre estos dos estados es el espacio en el que nuestras elecciones importan, en el que nuestras acciones tienen consecuencias, en el que el car\u00e1cter se forja o se malgasta.   <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mundo moderno intenta convencernos de que somos fijos, determinados por la gen\u00e9tica, la educaci\u00f3n o las circunstancias. La Biblia declara algo totalmente distinto. No est\u00e1s hecho. Tu humanidad no es algo dado: es una tarea. Dios no te completar\u00e1 solo, pero t\u00fa tampoco te completar\u00e1s sin \u00c9l. El verbo plural de G\u00e9nesis 1:26 anuncia los t\u00e9rminos de la existencia humana: asociaci\u00f3n o estancamiento, colaboraci\u00f3n o perpetua incompletud.     <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso la creaci\u00f3n del hombre requiri\u00f3 el plural \u00abnosotros\u00bb. Porque desde el principio, desde el primer momento de la existencia humana, Dios estableci\u00f3 que no ser\u00edamos receptores pasivos de la existencia, sino participantes activos en nuestra propia formaci\u00f3n. Incorpor\u00f3 lo incompleto a nuestro dise\u00f1o. Nos hizo criaturas que deben elegir llegar a ser lo que estamos destinados a ser.   <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La voz divina sigue pronunciando las mismas palabras que abrieron la historia humana: \u00abHagamos al hombre\u00bb. La cuesti\u00f3n no es si Dios est\u00e1 dispuesto a asociarse con nosotros en esta obra. Declar\u00f3 Su voluntad antes de que respir\u00e1ramos por primera vez. La cuesti\u00f3n es si aceptaremos la invitaci\u00f3n, si levantaremos nuestras manos para unirnos a la obra de nuestra propia transformaci\u00f3n, si nos atreveremos a convertirnos plenamente en humanos.   <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La invitaci\u00f3n sigue en pie. El trabajo espera. Y la pregunta que dio comienzo a la historia de la humanidad sigue sin respuesta hasta que cada uno de nosotros decida: \u00bfAceptaremos la asociaci\u00f3n que Dios nos ofrece, o nos quedaremos para siempre sin terminar?  <\/p>\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para saber m\u00e1s sobre las ideas del rabino Pinchas Polonsky sobre la Biblia, pide <a href=\"https:\/\/israel365store.com\/collections\/home-page\/products\/the-universal-torah-genesis-i\">La Tor\u00e1 Universal: Crecimiento y Lucha en los Cinco Libros de Mois\u00e9s - G\u00e9nesis Parte 1<\/a>, \u00a1hoy mismo!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>  El hombre es la \u00fanica criatura que debe participar activamente en su propia creaci\u00f3n.  <\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":37335,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","_wpscppro_dont_share_socialmedia":false,"_wpscppro_custom_social_share_image":0,"_facebook_share_type":"","_twitter_share_type":"","_linkedin_share_type":"","_pinterest_share_type":"","_linkedin_share_type_page":"","_instagram_share_type":"","_medium_share_type":"","_threads_share_type":"","_google_business_share_type":"","_selected_social_profile":[],"_wpsp_enable_custom_social_template":false,"_wpsp_social_scheduling":{"enabled":false,"datetime":null,"platforms":[],"status":"template_only","dateOption":"today","timeOption":"now","customDays":"","customHours":"","customDate":"","customTime":"","schedulingType":"absolute"},"_wpsp_active_default_template":true},"categories":[1005,1105],"tags":[],"class_list":["post-37365","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-libre-albedrio","category-bereshit"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37365","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37365"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37365\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":37366,"href":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37365\/revisions\/37366"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/37335"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37365"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37365"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/theisraelbible.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37365"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}